|
Referencia
(formato APA)
|
Murillo, F. J. (2003). El Movimiento teórico-práctico de Mejora de la
Escuela. Algunas lecciones aprendidas para transformar los centros docentes.
REICE. Revista Iberoamericana sobre
Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 1 (2), pp. 1-22.
|
|
Síntesis y principales
conclusiones:
|
Murillo señala que en los últimos años de la década de los sesenta
nació el movimiento Teórico-Práctico de Mejora de la Escuela, el cual
plateaba que la escuela debía ser el centro del cambio. Este movimiento,
desde sus orígenes, busca transformar los centros y mejorarlos.
Este
movimiento atravesó tres fases de desarrollo a las que hay que añadir una
fase previa.
En la
fase previa se seguía un modelo de Investigación-Desarrollo-Difusión-Adopción.
Investigación: para adquirir
conocimientos que sirvan de base para el desarrollo. Desarrollo: para inventar y construir una solución a problemas
operativos. Difusión: para que los
docentes conozcan las innovaciones. Adopción:
para incorporar las innovaciones a los centros docentes. Este modelo tenía
serios problemas, ya que pensaba que se podía generar un cambio educativo
real mediante la imposición desde instancias externas, sin contar con el
apoyo del profesorado y sin un buen sistema de formación.
En una
primera etapa de generación de programas de mejora de la escuela que se
desarrolló en los 70 surgió un nuevo modelo de Iniciación -Implantación -Continuación
-Productos, aquí se sugiere que el proceso no es algo lineal y que las fases más
importantes son la implantación y continuación.
La segunda etapa de generación de programas se caracteriza por una mayor
colaboración entre investigadores y prácticos. Y ademas, por la existencia de
unas nuevas políticas educativas en diferentes países donde se les daba mayor
autonomía a los centros docentes para que éstos puedan asumir sus propias
decisiones.
El
movimiento pretende conocer cómo puede una escuela llevar a cabo procesos
satisfactorios de cambio que incrementen el desarrollo de todos los alumnos
mediante la optimización de los procesos de enseñanza y aprendizaje y de las
estructuras organizativas del centro, y aplicar ese conocimiento a una mejora
real de la escuela. Este nuevo movimiento integra las aportaciones de
Eficacia Escolar y Mejora de la Escuela para conformar un cuerpo teórico
propio cada vez más sólido y definido. Uno de sus aspectos más
característicos es que dirige su atención hacia el centro y los procesos de
enseñanza y aprendizaje que ocurren en el aula como unidades de análisis
fundamentales.
La línea
de investigación del modelo tiene tres fases del proceso de mejora, aunque se
entiende que estos no siguen un camino lineal. El de iniciación, que busca lograr el compromiso y la implicación de
la comunidad educativa, así como organizar cómo va a ser el proceso de
transformación. Desarrollo, aquí se
pone en práctica el proceso de mejora, e influyen las características del
cambio, las condiciones internas de la escuela y la presión y apoyo externos.
Y, la institucionalización es la
fase en la que la innovación y el cambio dejan de ser considerados como algo
nuevo y se convierten en algo habitual.
Asi
mismo, también es importante mencionar algunas estrategias que resultan
adecuadas en este proceso de cambio y mejora escolar. Dentro de estas
encontramos el desarrollo profesional
de los docentes, debido a que un centro no cambiará si estos no lo hacen,
investigación sobre el currículo,
ya que alterar objetivos, contenidos, metodologías y materiales es fundamental
para la mejora escolar.
En este sentido,
junto con la existencia de un cambio planificado, se destacan cinco factores
relevantes para la mejora escolar: La
escuela como centro del cambio, puesto que para que exista un cambio es
necesario que esto surja del propio centro, esto para que haya una mejora
real. El cambio depende del profesorado,
puesto que influye mucho lo que los profesores hagan y piensen. El papel determinante de la dirección el
directivo debe ser eficaz en gestionar un proceso de cambio a través de
apoyarse en su equipo, fomentar la participación de los profesores y del
resto de la comunidad educativa.
Cambiar la forma de enseñar y aprender, ya que es necesario replantearse
esto.
En esta misma línea, también se plantean 4
ideas generales para la intervención de los profesores en el aula. Centrarse en habilidades de orden superior,
puesto que es importante ofrecer los recursos para que el alumno pueda
desarrollarse por sí mismo. Utilizar
una amplia variedad de estrategias, metodologías, técnicas y procedimientos
de evaluación, preocuparse por la autoestima de los alumnos y tener altas expectativas para los alumnos.
A modo de
conclusión, se platea que se ha preocupado mucho por cambiar escuelas concretas,
pero no se han traspasado conocimientos útiles para otros centros. Pero, sin
duda la lección más importante de este movimiento es que es posible cambiar
la educación y una de las estrategias más eficaces para conseguirlo es
mediante la transformación de los centros. Una transformación que se ocupe de
la organización y el currículo, pero, sobre todo, que se centre en la cultura
de la propia escuela, ya que un centro cambiará solo si cambia su cultura.
|
|
Breve comentario:
|
El texto nos da una perspectiva de como poder mejorar las escuelas,
pero esto desde una perspectiva interior, ya que como se señala el cambio
debe venir desde dentro del centro educativo, asumiendo todos los
participantes de este el desafío que esto conlleva, siendo lo más importante
el cambio de la cultura.
|
|
Citas textuales:
(útiles para ser recogidas
en informes y publicaciones)
|
“Los cambios en
educación son eficaces si y sólo si son asumidos por los docentes de forma
individual y como colectivo en una escuela”. (Murillo, 2003, p.1).
“El
centro docente no mejorará si los profesores no evolucionan individual y colectivamente”.
(Murillo, 2003, p.7).
“Si se aspira a que un centro mejore, es
imprescindible fomentar procesos de cambio en el nivel de la escuela entera,
en el profesorado y en el nivel del aula”.
(Murillo, 2003, p11).
“El cambio debe dirigirse a la escuela en su
conjunto y a los diferentes elementos que la componen: el alumno, el
profesorado, las aulas, la organización”. (Murillo, 2003, p.17).
|
martes, 17 de octubre de 2017
Ficha numero V
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario