martes, 17 de octubre de 2017

Ficha numero V

Referencia
(formato APA)
Murillo, F. J. (2003). El Movimiento teórico-práctico de Mejora de la Escuela. Algunas lecciones aprendidas para transformar los centros docentes. REICE. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 1 (2), pp. 1-22.
Síntesis y principales conclusiones:






Murillo señala que en los últimos años de la década de los sesenta nació el movimiento Teórico-Práctico de Mejora de la Escuela, el cual plateaba que la escuela debía ser el centro del cambio. Este movimiento, desde sus orígenes, busca transformar los centros y mejorarlos.
Este movimiento atravesó tres fases de desarrollo a las que hay que añadir una fase previa.
En la fase previa se seguía un modelo de Investigación-Desarrollo-Difusión-Adopción. Investigación: para adquirir conocimientos que sirvan de base para el desarrollo. Desarrollo: para inventar y construir una solución a problemas operativos. Difusión: para que los docentes conozcan las innovaciones. Adopción: para incorporar las innovaciones a los centros docentes. Este modelo tenía serios problemas, ya que pensaba que se podía generar un cambio educativo real mediante la imposición desde instancias externas, sin contar con el apoyo del profesorado y sin un buen sistema de formación.
En una primera etapa de generación de programas de mejora de la escuela que se desarrolló en los 70 surgió un nuevo modelo de Iniciación -Implantación -Continuación -Productos, aquí se sugiere que el proceso no es algo lineal y que las fases más importantes son la implantación y continuación.
La segunda etapa de generación de programas se caracteriza por una mayor colaboración entre investigadores y prácticos. Y ademas, por la existencia de unas nuevas políticas educativas en diferentes países donde se les daba mayor autonomía a los centros docentes para que éstos puedan asumir sus propias decisiones.
El movimiento pretende conocer cómo puede una escuela llevar a cabo procesos satisfactorios de cambio que incrementen el desarrollo de todos los alumnos mediante la optimización de los procesos de enseñanza y aprendizaje y de las estructuras organizativas del centro, y aplicar ese conocimiento a una mejora real de la escuela. Este nuevo movimiento integra las aportaciones de Eficacia Escolar y Mejora de la Escuela para conformar un cuerpo teórico propio cada vez más sólido y definido. Uno de sus aspectos más característicos es que dirige su atención hacia el centro y los procesos de enseñanza y aprendizaje que ocurren en el aula como unidades de análisis fundamentales.
La línea de investigación del modelo tiene tres fases del proceso de mejora, aunque se entiende que estos no siguen un camino lineal. El de iniciación, que busca lograr el compromiso y la implicación de la comunidad educativa, así como organizar cómo va a ser el proceso de transformación. Desarrollo, aquí se pone en práctica el proceso de mejora, e influyen las características del cambio, las condiciones internas de la escuela y la presión y apoyo externos. Y, la institucionalización es la fase en la que la innovación y el cambio dejan de ser considerados como algo nuevo y se convierten en algo habitual.
Asi mismo, también es importante mencionar algunas estrategias que resultan adecuadas en este proceso de cambio y mejora escolar. Dentro de estas encontramos el desarrollo profesional de los docentes, debido a que un centro no cambiará si estos no lo hacen, investigación sobre el currículo, ya que alterar objetivos, contenidos, metodologías y materiales es fundamental para la mejora escolar.
En este sentido, junto con la existencia de un cambio planificado, se destacan cinco factores relevantes para la mejora escolar: La escuela como centro del cambio, puesto que para que exista un cambio es necesario que esto surja del propio centro, esto para que haya una mejora real. El cambio depende del profesorado, puesto que influye mucho lo que los profesores hagan y piensen. El papel determinante de la dirección el directivo debe ser eficaz en gestionar un proceso de cambio a través de apoyarse en su equipo, fomentar la participación de los profesores y del resto de la comunidad educativa. Cambiar la forma de enseñar y aprender, ya que es necesario replantearse esto.
 En esta misma línea, también se plantean 4 ideas generales para la intervención de los profesores en el aula. Centrarse en habilidades de orden superior, puesto que es importante ofrecer los recursos para que el alumno pueda desarrollarse por sí mismo. Utilizar una amplia variedad de estrategias, metodologías, técnicas y procedimientos de evaluación, preocuparse por la autoestima de los alumnos y tener altas expectativas para los alumnos.
A modo de conclusión, se platea que se ha preocupado mucho por cambiar escuelas concretas, pero no se han traspasado conocimientos útiles para otros centros. Pero, sin duda la lección más importante de este movimiento es que es posible cambiar la educación y una de las estrategias más eficaces para conseguirlo es mediante la transformación de los centros. Una transformación que se ocupe de la organización y el currículo, pero, sobre todo, que se centre en la cultura de la propia escuela, ya que un centro cambiará solo si cambia su cultura.

Breve comentario:





El texto nos da una perspectiva de como poder mejorar las escuelas, pero esto desde una perspectiva interior, ya que como se señala el cambio debe venir desde dentro del centro educativo, asumiendo todos los participantes de este el desafío que esto conlleva, siendo lo más importante el cambio de la cultura. 

Citas textuales:
(útiles para ser recogidas en informes y publicaciones)








“Los cambios en educación son eficaces si y sólo si son asumidos por los docentes de forma individual y como colectivo en una escuela”. (Murillo, 2003, p.1).
“El centro docente no mejorará si los profesores no evolucionan individual y colectivamente”. (Murillo, 2003, p.7).
 “Si se aspira a que un centro mejore, es imprescindible fomentar procesos de cambio en el nivel de la escuela entera, en el profesorado y en el nivel del aula”.  (Murillo, 2003, p11).
 “El cambio debe dirigirse a la escuela en su conjunto y a los diferentes elementos que la componen: el alumno, el profesorado, las aulas, la organización”. (Murillo, 2003, p.17).


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